El inicio de torneo americanista ilusionó a sus aficionados, pero sobre todo a sus directivos y jugadores que se habían visualizado levantando la copa del centenario de manera invicta; probablemente el ser nombrados 7mo equipo en el ranking mundial los hizo perder la cabeza.

Otra vez el Dios Tlaloc se hizo presente en el Coloso de Santa Ursula, ahuyentando cualquier posibilidad la de lleno, y la acostumbrada “invasión felina” nunca apareció, pero sí los fieles de siempre, los que dejan familia, amigos, eventos sociales, lo dejan todo por ir a ver a Tigres. 15 horas de ida en autobús para desgarrar la garganta en cada grito de aliento.

Ya en el partido, los de San Nicolas se veían más peligrosos, con más actitud ofensiva, hasta que Javier Aquino con un tiro-centro mando a guardar la 5 con un golazo. Antes del medio tiempo América se quedaba con uno menos tras la expulsión de Renato Ibarra.

El segundo tiempo se tiñó a rayas y el francés más mexicano, aquel que los periódicos españoles lo ponen en el FCBarcelona, el que nunca deja solo a otro tigre puso con soberbia definición bombeada el 2-0 que sepultaria a los de Coapa; al final, proveniente de un odiado rival como es Pumas, Ismael Sosa le puso la cereza al pastel, brindando a su afición ese júbilo que durará por días y que era suficiente cuando menos para el regreso a casa.