Por muchos años el Necaxa fue el hermano despreciado, alejado y hasta algunas veces ultrajado; que tuvo que resurgir de entre las cenizas y divorciarse de su anterior familia para poder buscar el brillo propio.

Para sorpresa de todos, los Rayos estaban en las semifinales y tenían enfrente al que los mando al Ascenso, aquel hermano golpeador que dejó huella para siempre, el América.

Se dejaron venir por miles los rojiblancos, de la capital, de Jalisco y obviamente, del merito Aguascalientes, con toda la ilusión. Americanistas por su parte se encontraban con la tranquilidad de estar en casa, aunque con un entorno sombrío por los destapes de la llegada de Marchesín y las salidas de Osvaldo, Alvarado y Hugo González.

Un partido que tenso desde el minuto uno hasta la senectud del segundo tiempo, cuando Poncho Sosa no tuvo más que tirar toda la carne al asador y ahí los de Coapa no perdonaron, la velocidad y las triangulaciones exactas hicieron que William de Silva venciera a Barovero para que todo se resolviera. El grito de gol en la anotación de Oribe solo fue la cereza en el pastel para los cremas.

El 22 de diciembre se jugará la ida en el Azteca, y en Navidad en la Sultana del Norte. América vs Tigres es la final de la Liga MX, las águilas prometo enfrentarán el Mundial de Clubes en Japón como preámbulo del recalentado navideño.

REPORTERO
Jesús Rodríguez